Guía – Directorio de Comercios y Empresas de Calle La Unión (Málaga)

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Mapa de Calle La Unión en el distrito Cruz de Humilladero

Sobre Calle La Unión

“¿Tú conoces al Piyayo,
un viejecillo renegro, reseco y chicuelo;
la mirada de gallo
pendenciero
y hocico de raposo
tiñoso…
que pide limosna por tangos
y maldice cantando fandangos
gangosos?”.

“- ¿Oooooootra veeeeez, abueeeeeelaaaaa?”.

Recuerdo esos versos y esa pregunta como si fuera ayer, mil veces recitados los primeros y mil veces formulada la segunda.

La poeta aficionada era mi abuela, claro, y la que hacía la pregunta con tono de cansancio era yo de niña.

La abuela , en cambio, no se hartaba de recordármelos cada vez que la veía. Al principio –como todos los chiquillos- sentía curiosidad y escuchaba de sus labios la historia del Piyayo, un gitano cantante de flamenco a quien José Carlos de Luna le dedicó ese poema en clave de humor (es el comienzo del mismo, porque la coplilla es mucho más larga). Nació en 1864 y murió en 1940, siendo muy famoso en Málaga, no sólo por sus cantes, sino también porque era un vendedor ambulante a quien conocía toda la ciudad.

Mi abuelos fueron vecinos suyos en el malagueño barrio del Perchel y son muchos los mayores de la ciudad que aún hoy te hablan de él.

El verdadero nombre del Piyayo era Rafael Flores Nieto.

Mis recuerdos de Málaga siempre están asociados a ese poema y a mi abuela María.

Cuando yo la conocí, ya no vivía en el Perchel, pero hablaba de él con frecuencia.

Muy joven, se mudó con su familia a la zona de Calle La Unión, y cada vez que iba a visitarla a Málaga, me movía por allí. Es más: no llegué nunca a salir de ese sector y para mí ir a Málaga, significaba ir a Calle La Unión y a casa de mi inolvidable abuela.

En realidad, La Unión no es sólo una calle, sino que técnicamente es un barrio.

Es muy céntrico y avanzando por él a través de su calle principal (La Unión) se desemboca en la estación de autobuses y de trenes.

Pocas calles he conocido en mis andanzas por España con tanto comercio (tiendas de todo tipo, bares, supermercados…) y tan próximos unos de otros. Sales de una zapatería, y pared con pared, tienes una tienda de ropa, o un supermercado, o una panadería, o una frutería, o una tienda de juguetes, o la ferretería…

Toda una ventaja a la hora de vivir en el barrio, porque todo lo que te pueda hacer falta lo tienes a mano y sin necesidad de desplazarte para realizar tus compras.

En los últimos años, cargas familiares me habían impedido regresar a Málaga, pero hace un par de años, al llegar a La Unión, descubrí con agrado que habían habilitado un puente (Puente de Juan Pablo II) que ahora une –discúlpenme la redundancia-  La Unión con la gran Calle Héroe de Sostoa.

Las dos citadas, son importantes arterias de Málaga separadas por las vías del tren, lo que en algunas zonas hacía complicado el tránsito de una hacia la otra.

Desde que lo descubrí (el puente), me encanta visitarlo y me paso largos ratos apoyado en sus barandillas viendo circular por debajo al AVE, a los trenes de cercanía y todo el tráfico ferroviario que se sucede a cada instante por ese lugar.

E inevitablemente, me acuerdo de la abuela y su Piyayo, a quien no, no tuve el gusto de conocer.